Californication: Follar y otras cosas

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Hank Moody es un escritor de éxito, pero eso no significa ni mucho menos que sea feliz: su novela God Hates Us All, que era puro nihilismo, ha sido convertida por Hollywood en una insufrible comedia romántica titulada Crazy Little Thing Called Love; vive en California, un lugar que odia y que le reseca por completo la inspiración para seguir escribiendo; y Karen, el amor de su vida y madre de su hija, lo ha enviado a paseo y se va a casar con otro. ¿Cómo reacciona Hank Moody ante este panorama? Pues un poco como lo haría un personaje creado por Bukowsky: poniéndose ciego, cepillándose todo lo que pilla (que es mucho, porque Moody es una especie de macho alfa inconsciente, que atrae a las mujeres sin apenas tener que hacer nada), y en general metiéndose involuntariamente en todo tipo de líos de los que pocas veces sabe salir sin acabar pisando algún rastrillo. Hank es como un niño grande con buen corazón pero poca cabeza, y con un punto de mala suerte que él mismo empeora debido a su indolencia.

Ignoro por qué se le tiene, en general, tanta tirria a una serie como Californication. Entiendo que un sector del público femenino pueda abominar del protagonista, pero aún en esos casos creo que no han entendido de qué va la cosa (o más bien, no han hecho el esfuerzo de entenderlo), porque si algo deja claro este show es que los tíos podemos llegar a ser muy ceporros cuando nos lo proponemos. Tampoco pasaría nada si Californication fuera simplemente una serie sobre un tipo que se pasa el día follando, pero afirmar eso es una simplificación similar a decir que Urgencias era una serie sobre gente que se pasa el día realizando intervenciones quirúrgicas. Sencillamente, no es cierto. Californication es una serie sobre el fracaso, sobre la crisis de los 40-50, sobre los clichés a los que llamamos colectivamente “felicidad” y sobre un montón de otras cosas.

TOTAL, que después de unos cuantos años de irle detrás por fin me he puesto con ella, metiéndome en vena las siete temporadas en poco más de un mes (a razón de 12 episodios de apenas media hora por temporada, por poco que te enganche te la meriendas). Mis conclusiones: cuatro temporadas iniciales estupendas (sobre todo las dos primeras, jodidamente redondas), y tres últimas temporadas que caen muy rápido en la mediocridad, en cuanto la fórmula se agota (se veía venir que el tema no daba para tanto) y las tramas se descontrolan por la vía del grand guignol.

Por lo menos el personaje central, Hank Moody, sigue siendo reconocible a lo largo de los 84 episodios, sosteniendo sobre sus espaldas todo el peso dramático de la serie. Los secundarios, en cambio, van descarrilando y perdiendo interés poco a poco, en situaciones cada vez más implausibles, gruesas y vodevilescas, hasta que llega un momento en el que todos te la traen al pairo. He visto los últimos 15 o 20 capítulos preocupado exclusivamente por la suerte de Hank, lo cual indica a la vez lo bien escrito e interpretado que está dicho personaje (David Duchovny se sale en un papel que le reivindica como actor y por fin le desencasilla como eterno agente Fox Mulder), pero también refleja la incapacidad de los guionistas para alargar de forma adecuada una historia a la que, siendo sincero, le sobran dos cursos casi completos.

012-californication-theredlistAún así, si has aguantado siete temporadas al lado de Hank Moody estás ya tan implicado con sus vicisitudes que no puedes evitar seguir con él, cruzando los dedos para que las cosas le vayan bien, para que recupere todo aquello que ha perdido: el amor de Karen, el respeto de su hija, su prestigio como escritor de talento, el control mismo sobre su vida. Por tanto, evaluar Californication en su conjunto se me hace complicado. La primera temporada me parece casi perfecta (y además puedes verla por sí misma, porque tiene un final semi-cerrado). La segunda y la tercera mantienen el pulso y amplian el espectro dramático. La cuarta temporada es valiente, porque hace que Moody se enfrente de manera inesperada a las consecuencias de sus actos y resuelve muy bien una de las subtramas más importantes de toda la serie. La quinta temporada es un intento (un tanto fallido) de darle aire fresco a la narración cambiando de tono (para mí la oscurecen demasiado, llevando a Hank a un nivel de degradación exageradísimo). La sexta es otro intento (también fallido) de reverdecer laureles repitiendo las cosas que mejor habían funcionado en los inicios, pero con poca chispa y muchas escenas gratuitas o directamente imposibles de tragar. La séptima y última se centra en los intentos del protagonista por auto-redimirse y “sentar cabeza”, con un tono de moralina algo cutre (incluso lleva el pelo corto).

Mira, si me apretáis para que le ponga una nota global a la serie… creo que le doy un 7 (notable bajo); y se lo doy por tres motivos fundamentales: porque pese a todo nunca me he aburrido con ella (incluso en sus episodios más flojos tiene momentos brillantes, de comedia finísima y de drama muy intenso), porque Hank Moody es uno de los personajes de ficción catódica más chulos, más interesantes y mejor desarrollados que he visto jamás, y porque no resulta tan común una serie de TV en la que se hable de sexo sin ningún tipo de complejo, sin juzgar a los personajes ni castigarlos.

Ah, y un cuarto motivo: porque al fin y al cabo, con todas sus idas y venidas, con todo su desfile de tías buenas y sus chistes sobre pollas, cuando le quitas el envoltorio que la rodea, Californication no es otra cosa que una bonita historia de amor; y hoy en día cuesta encontrar historias de amor así de bonitas.

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