15 películas para el 2015 (primera parte)

Los meses de enero/febrero me chiflan, entre otras cosas porque me sirven como coartada perfecta para elaborar listas de “lo mejor y lo peor” del año que acaba de finiquitarse; y pocas cosas son más divertidas que hacer listas de “lo mejor y lo peor” del año. Sobre todo si te las tomas en serio, de manera exhaustiva, con un sentido ineludible de la responsabilidad. Porque ya se sabe que el único modo de dar relevancia a las cosas que no sirven para nada es llevarlas a cabo como si te fuera la vida en ello.

Así pues, aquí os traigo la primera parte (de dos) del videotocho en el que comento mi lista de las mejores y peores películas que he visto durante el 2015. Concretamente las 5 peores y las 15 mejores, tomando como referencia cualquier título que se haya estrenado en las salas comerciales españolas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2015 (con independencia de que en sus países de origen se estrenasen en una fecha anterior). Se quedan fuera, en una supuesta categoría “ni fu ni fa” cintas como Foxcatcher (no sé lo que está tratando de contarme, y la nariz postiza de Steve Carell me pone nervioso), Del revés (la encontré algo desaprovechada, un punto magufa, otro punto cateta y molestamente moralizante), Black Mass (si vas a copiar a Scorsese, cópialo bien joder) o The Assassin (morfológicamente preciosa, sí, pero no superó la prueba del culo). También se quedan fuera por los pelos, como hipotéticas “decimosextas mejores películas del 2015”, Ant-Man, Nightcrawler o 71, todas ellas muy meritorias. Pero claro, por algún lado tenía que cortar…

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Esta SÍ es la secuela que buscáis

Star Wars Episodio VII: El despertar de la fuerza ya está entre nosotros. Por séptima vez en nuestras vidas vemos una nueva película de la mejor saga de aventuras que ha dado la historia del cine. Por séptima vez nos zambullimos en una zona inexplorada de esa galaxia tan, tan lejana. Por séptima vez vemos brillar sables láser en la oscuridad. Por séptima vez escuchamos el sonido imposible de naves explotando en el espacio y el pecho nos bate con la fanfarria inmortal de John Williams. En esta ocasión, además, resulta que la película que nos ocupa es CO-JO-NU-DA, lo cual supone un acontecimiento que no se recordaba en la franquicia desde 1983 (o sea, desde de El retorno del Jedi).

Por desgracia, el lado oscuro siempre acecha a la vuelta de la esquina y, esta vez, parece haber corrompido las mentes y los corazones de unos cuantos fans fundamentalistas y morning-singers de distinto pelaje. ¿El gran pecado de esta séptima entrega? Que repite los mismos esquemas de La guerra de las galaxias. Ya ves tú qué cosa, como si no llevásemos a cuestas 25 películas de James Bond calcaditas unas de otras, o como si todas las novelas de espada y brujería no fuesen básicamente variaciones de lo mismo (aparte de que, camufladas en esa plotline básica que ahonda en los lugares comunes a fin de recuperar a unos fans malheridos tras el tostón de los episodios I, II y III, hay las suficientes novedades y sorpresas estimulantes como para hacer relamerse de gusto al mismísimo sarlacc).

TOTAL, que a fin de paliar el ataque de tontería que parece haberles entrado a algunos, no me ha quedado más remedio que disfrazarme de mujer y grabar el siguiente videotocho defendiendo “El Evangelio galáctico según San J.J. Abrams” (sí, bueno, lo de disfrazarme de mujer igual no era necesario, ya lo sé… pero todo suma, todo suma):

Una flota estelar en el bolsillo

Star Realms es un juego de cartas de hostiazos entre armadas galácticas, que apareció en el año 2013 vía campaña de Kickstarter y se pasó todo el 2014 acumulando premios (ya sólo en los Golden Geek Awards se llevó cuatro: mejor juego para dos jugadores, mejor juego de cartas, mejor juego indie y mejor juego de móvil/tablet). Es rápido, sencillote, adictivo y bastante modular (expansiones de quita y pon y modalidades de juego en solitario o por equipos). Pero sobre todo es barato. No encontrarás en tu tienda habitual otro producto al que le puedas sacar tantas timbas con una inversión inicial de sólo 15€. Ahora bien, ¿si dejamos de lado el hype, que tipo de juego tenemos entre manos? ¿Merece la pena gastarse esos 15€ en comprarlo, o sería más sabio guardárselos para hacer que otro juego mejor que Star Realms te salga 15€ más barato? ¿Y quien es el tío del anorak que se ha colado en el trastero de Chema Pamundi? Encontrarás las respuestas a estas preguntas, mas algunos de los peores trucajes de efectos especiales que hayas visto en tu puta vida (todo ello con una calidad de imagen lastimosa), en el siguiente videotochorl:

En el espacio nadie puede oirte barajar

Legendary Encounters es el juego de tablero sobre la franquicia de películas de Alien que los fanáticos de los xenomorfos biomecánicos llevábamos esperando desde hacía casi cuatro décadas. Un “deckbuilding game” inmersivo, astuto, con la complejidad justa, la duración adecuada y un nivel de dificultad que aumenta paulatinamente cuantos más jugadores participan (por el simple hecho de que los recursos se diluyen entre ellos, y los mazos tardan más turnos en ciclarse y poder repetir combos ganadoras). Por suerte se puede modular casi a medida, de modo que sacarlo a la mesa sea siempre un desafío asumible (esos finales de partida en los que todo está en el alero, con los jugadores histéricos intentando cuadrar la secuencia de cartas ganadora), y no acabes tan frustrado como el bueno de Hudson. En el siguiente videotocho explico por qué me ha gustado tanto, incluyendo un resumen de reglas que ya pongo yo directamente a cámara rápida para evitar que os lo tengáis que saltar, gañanes:

¡Dracula vive!

Kenneth Hite es uno de esos autores que comen aparte en la industria de los juegos de rol. Entre sus créditos figuran obras tan canónicas como El rastro de Cthulhu y otras tan locas como The Day After Ragnarok, un suplemento de Savage Worlds que hay que leerlo para creerlo (a fin de intentar ganar la Segunda Guerra Mundial a la desesperada, los nazis invocan a Jörmungandr, la serpiente gigante del Ragnarok; y eso ya sólo en la primera página del libro, a partir de ahí se pone aún más extraño…). Ahora acaba de publicar vía proyecto de Kickstarter The Dracula Dossier, una campaña de rol para acabar con las campañas de rol. Dos libros, que totalizan más de 900 páginas de texto, y un tratamiento absolutamente extremo y demente del concepto “ayuda de juego”. A su lado, Las crónicas de la Dragonlance o Las máscaras de Nyarlathotep parecen entretenimientos de relleno. ¿Un ladrillo pedante o la mejor aventura de rol jamás publicada? Intento dilucidarlo con tono halloweenero, altas dosis de idiotez (bueno, las dosis habituales de hecho) y reduciendo los spoilers al mínimo, en el siguiente vídeo: